miércoles, 19 de marzo de 2014

El ritmo del universo



He pasado el invierno esperando que se desencadenara una buena tempestad y … ¡mira que ha llovido este invierno! pero nada de fundamento; todo eran lloviznas, calabobos, chirimiris y otras morondangas.

Sin embargo eso no era suficiente para mi propósito, lo que yo necesitaba era una tormenta de esas que hacen temblar la tierra e iluminan el cielo nocturno con venas incandescentes. Una tormenta de las que sobrecogen a los hombres de buena voluntad y acojonan a los de mala.

Hoy, por fin, he podido contemplar como se avecinaba la tempestad perfecta.

Así que aprovechando la mascletá del universo he salido sigilosa de mi habitación y me he dirigido a la tuya y… de este modo, sin dejarte emitir una sola palabra me he metido en tu cama.

Todo ha salido como lo había soñado y por fin hemos podido amarnos arrullados por la ira del universo y por los confiados ronquidos que desde su habitación emitían tus padres.



desasosegada

2 comentarios:

  1. Bravo, amor con traca final. Una escena digna del arca de Noé. Bien escrito, Marga. Saludos de El Manco.

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  2. Ojalá tronara más a menudo. . Me gusta lo de sin dejarte emitir una sola palabra me he metido en tu cama. Es posesivo e irresistible .Saludos
    Escrinimbos

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