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domingo, 21 de enero de 2018

Imaginarias


Curiosidad y admiración. Siempre me han inspirado eso, las islas. Trozos de tierra situados en cualquier parte que aparecen de pronto en medio del mar azul y vacío, sorprendiendo con sus relieves y crestas. Increíble ver como se asoman descaradas y orgullosas soportando el peso de tantas almas que corren veloces sobre ellas, en su afán diario de vida.
Ahora, por tantas cosas del destino, soy criatura de isla.

lenita

viernes, 19 de enero de 2018

Nuevas tierras...

Apreciaba aquellas viejas canciones de los 60 y 70’s, ¿recuerdas? Transitábamos por el mundo, sin desconfianzas, ni futuros donde fracasar, perseguíamos emociones, íbamos rodeando la vida, experimentando, conociendo y apreciando imágenes, vibraciones de tierras salvajes, sin dueños...ríos, mares, viñas y florestas inabarcables, lunas de noche, llenas. Vagones de trenes, relegados sobre vías muertas...
El viento de alguna leyenda, nos sujetaba para no caer por el acantilado. La lluvia refrescaba los paisajes de veranos cálidos. Los caminos de aquellos tiempos, estaban por descubrir y nuestros pies surcaban la tierra como sembrando libertades... Raíces diseminadas por idealismos nacientes, jóvenes adolescentes, acariciando un nuevo mundo…

Kim Bertran Canut...

La Tribu... (Febrero 2009)

Permaneceré en solitario, y aprenderé a escuchar al amigo de la noche de ayer, que me relató la historia de las lluvias, que acontecieron sobre espíritus mojados por las aguas de la dársena.
Un día muy, muy lejano, en una tribu humilde…allá donde crecían las raíces, la naturaleza reposaba, el cultivo de la vida y los sueños era apacible. Llegó el hombre blanco con su letal profecía, prometiendo oropeles y dorados. Regalando metales bañados de dolor, confusión y asesinato y fundó presencias de ausencia en la tierra indígena.
Vírgenes en los mercados de placeres donde se venden armas, niñas y alcohol a la ignorancia, selvas que llegaron a la ciudad.
Los jóvenes, iluminados, abandonaron los poblados y a sus ancianos y se convirtieron en nativos indigentes en el asfalto de hormigón de polígonos de hielo, prisiones de libertad y olores mentales. Así emergió la nueva tiranía en una hacienda con caudillo y cuando, extasiados, quisieron regresar a su antigua morada, a la añorada existencia que les colmaba de gratitud, decidiendo demandar indulgencia por su desafortunado peregrinaje. Sombras blancas, encapuchadas con antorchas en las manos, quemaron su arrepentimiento y a la tribu pacifica. El humo de las llamas ahogó sus almas y allí mismo, carbonizados, se encuentran aun hoy con los grilletes de la sumisión, creando generaciones de miedo y desengaño. El mundo en que nos encontramos tú y yo.


Kim Bertran Canut

Inopia...

"Bebía para olvidar y cuando despertaba veía que lo único que olvidaba era el tiempo que había permanecido bebido..."

Kim Bertran Canut

Feria 2002...

Una familia de gitanillos, acompañados por un organillo y un acordeón, cantaban y bailaban raíces flamencas. Una cabra subida a un taburete, posaba altanera, soñando en picos rocosos. Un chimpancé vestido con chaleco, frac y sombrero de copa, aguantaba un aro por cuyo interior saltaba una perrita caniche de blanco pelaje. El mono, al término de la función, pasaba un gorro sin color, de lo viejo y las lluvias caídas. ¡Oye!, pues el monito con la gracia y el gorrito, recaudando aplausos recogía su dinerito.

Kim Bertran Canut.

Fotografías en blanco y negro de vidas sin color (Años 50’s)

Calles de brumas y hombres nítidos con bombín, alejándose del tumulto de las gentes corrientes, solitarios aquellos y escurridizos en su desesperación. Una época, que murió suicidada en el muelle de cualquier sinónimo de suburbio. Figuras escondidas en las ventanas, tras la bandera americana. Chicos del oeste encendiendo su cigarrillo, en las aceras húmedas de madrugada. Mujeres prietas abrazando bebés pálidos. Razas asomadas a los cristales del bus, observando… ¿la libertad? Vehículos con las puertas abiertas y personajes que escapan ¿hacia donde van? Sombreros y sombras, pasajes claroscuros, músicos de Soul, Blues, Jazz, Beat Generation, Kerouac y Ginsberg en la carretera. Conductores poetas en sus autos viejos, hombres orquesta y familias comiendo y mirando las apacibles aguas, la barquita anclada en la orilla de la ilusión. Monedas en la mano, limosnas, ciudades y sociedades, bares, luces, mendigos y caminantes en calles despellejadas. Y es que realmente todos r esidimos en la esquina de cualquier ciudad, en análoga carestía interior…

-Octubre 2010-

Kim Bertran Canut.

Fabricando suicidas...

A veces pienso que el arte, tal como nosotros lo entendemos, no existe… tantos millones de dólares por una firma, una canción, un deporte, crea una aureola de mítico morbo…una deformación humana que destruye lo artesanal y convierte en negocio. También hay que madurar quién es el verdadero artista: el que construye la obra, el que la promociona y vende, o el que sabe apreciar su valor más intrínseco.
A finales del siglo XX y principios del XXI han desaparecido aquellos que creían en el arte, los citados mecenas y concurre el denominado marketing… cualquier obra es considerada por el valor material que puede generar y el que se quieran gastar en promoción.
- Ahí está el gran mercado industrial, señores, Consuman-

Kim Bertran Canut.

Masticando sueños de asfalto. (Diciembre 2010)

Calle y portal, barrios de ciénagas, soledades prenden de árboles muertos, se expanden por la avenida tragaluces, en las alcantarillas, el tiempo baja los peldaños de la escalera, anestesiada de presencia…tumba futura del pasado, adoquines y oscuridad, suburbio frío, habitación gélida. Los cómicos ya no son nómadas y las carretas ya no van por los caminos, las ferias apagan luces ¡Cuán sola la vida, qué desolado el paisaje! …Nace la edad de morir, despierto en el sueño, sentado en el abismo, tengo mis fríos…y suficientes noches…
El equipaje en el bolsillo del viento…zapatos agujereados y trasnochados dan pasos agonizantes… ¿Donde estarán las palabras que usé ayer? ¿En qué memoria fracasé…?
El mendigo recoge su carrito, galletas de coco, cartones y mantas deshilachadas y busca la siguiente esquina, para su eterna lectura de poesía existencial…


Kim Bertran Canut.

El Hombre Elefante (9 Marzo 2010)

Desde la cabaña, recordaba los sueños humanos…dormía en civilizaciones arcaicas…aquí, a tres mil metros de altura, curiosamente respiraba mejor el poco oxigeno que dejaron los bienhechores…A menudo los días eran puñetazos recibidos en la geografía sensorial...buscaba soluciones al pánico y un alma compañera ¿quizá podría ayudar...? La respuesta siempre era negativa…nadie debía inmiscuirse en terreno privado…abonado de egos siniestros, ajenos a esta comarca misteriosa. No debo marchar, no hay huellas que seguir. En el camino se olvidaron las pisadas y anduvieron en la sustancia de la búsqueda y el conocimiento del ser…al presente me hallo templado y sin contratiempos… viviendo la vida…



Kim Bertran Canut.

Guiños de Incienso…(Fulgores) (19 Noviembre 2009)

Sueños bordados con hilos de seda de colores…dibujos de flores y cielos azules, casi siempre nubes blanquecinas de infancias tiernas…días del circo de los gitanos y dulces de limón…invasiones de recuerdos…tus ojos de manzanilla:
Tomabas tu infusión en aquella vieja cafetería, de ornamento modernista de chispazos de otro siglo…por la avenida vagábamos, gesticulando autómatas el uno al otro…éramos almas de río…por sus orillas ladeábamos ilusiones de candelas, encendidas en misteriosos candores de chiquillo, niños que hablaban con el tiempo, en esos terrenos verdes, que se eternizaban al finito del pueblo…donde las viviendas dejaban su aposento a la Natura, a la hierba y al ganado…donde tu te aventurabas a sorprenderme, acogiéndome la mano en tu mano. Rozaban tus labios…soplos de mariposa…caricias de trigo… bebía tus auras en esta tierra de fértil cosecha…tu me regalaste una mueca y una estampita de la virgen de las galletas…yo te ofrecí la flor del verano.




Kim Bertran Canut.