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domingo, 11 de febrero de 2018

Diana

Tras una noche de copas Cupido erró el tiro, adjudicándole un inspector de Hacienda. El funcionario se quedó dormido sin descubrir el Paraíso donde ella guardaba sus cuentas más secretas. El siguiente saetazo acertó en un periodista, un terrorista de la pluma, que explotó antes de tiempo en los baños de la discoteca. Ahí lo dejó, enmadejado en papel higiénico.
Desde entonces no ahorró esfuerzos hasta neutralizar a Cupido maniatándolo a su cama. Lograrlo fue empresa de dioses, pero mereció la pena quedar a cubierto de sus desatinos y disfrutar a solas cada noche pellizcándole las alas.

La lengua salvada (Mikel Aboitiz)

domingo, 28 de enero de 2018

La crupier

Hace una eternidad que trabajo de crupier en un mundo de hombres. Pudientes enjoyados, gente nerviosa que se crece apostando a un color, pero luego se muerde las uñas cuando gira la ruleta. Como nadie me paga las horas extra —aquí no entran sindicatos—, venzo el tedio dejando que el tiempo sea mi principal aliado. Los jugadores saben que la casa siempre tiene ventaja y, aún así, pobres diablos, se pelean por apostar en mi mesa. Mi rien ne va plus es definitivo. Modestia aparte, me tienen por la mejor. No en vano, dicen que soy la muerte.

La lengua salvada (Mikel Aboitiz)

domingo, 21 de enero de 2018

Imaginarias


Curiosidad y admiración. Siempre me han inspirado eso, las islas. Trozos de tierra situados en cualquier parte que aparecen de pronto en medio del mar azul y vacío, sorprendiendo con sus relieves y crestas. Increíble ver como se asoman descaradas y orgullosas soportando el peso de tantas almas que corren veloces sobre ellas, en su afán diario de vida.
Ahora, por tantas cosas del destino, soy criatura de isla.

lenita

viernes, 19 de enero de 2018

Nuevas tierras...

Apreciaba aquellas viejas canciones de los 60 y 70’s, ¿recuerdas? Transitábamos por el mundo, sin desconfianzas, ni futuros donde fracasar, perseguíamos emociones, íbamos rodeando la vida, experimentando, conociendo y apreciando imágenes, vibraciones de tierras salvajes, sin dueños...ríos, mares, viñas y florestas inabarcables, lunas de noche, llenas. Vagones de trenes, relegados sobre vías muertas...
El viento de alguna leyenda, nos sujetaba para no caer por el acantilado. La lluvia refrescaba los paisajes de veranos cálidos. Los caminos de aquellos tiempos, estaban por descubrir y nuestros pies surcaban la tierra como sembrando libertades... Raíces diseminadas por idealismos nacientes, jóvenes adolescentes, acariciando un nuevo mundo…

Kim Bertran Canut...

La Tribu... (Febrero 2009)

Permaneceré en solitario, y aprenderé a escuchar al amigo de la noche de ayer, que me relató la historia de las lluvias, que acontecieron sobre espíritus mojados por las aguas de la dársena.
Un día muy, muy lejano, en una tribu humilde…allá donde crecían las raíces, la naturaleza reposaba, el cultivo de la vida y los sueños era apacible. Llegó el hombre blanco con su letal profecía, prometiendo oropeles y dorados. Regalando metales bañados de dolor, confusión y asesinato y fundó presencias de ausencia en la tierra indígena.
Vírgenes en los mercados de placeres donde se venden armas, niñas y alcohol a la ignorancia, selvas que llegaron a la ciudad.
Los jóvenes, iluminados, abandonaron los poblados y a sus ancianos y se convirtieron en nativos indigentes en el asfalto de hormigón de polígonos de hielo, prisiones de libertad y olores mentales. Así emergió la nueva tiranía en una hacienda con caudillo y cuando, extasiados, quisieron regresar a su antigua morada, a la añorada existencia que les colmaba de gratitud, decidiendo demandar indulgencia por su desafortunado peregrinaje. Sombras blancas, encapuchadas con antorchas en las manos, quemaron su arrepentimiento y a la tribu pacifica. El humo de las llamas ahogó sus almas y allí mismo, carbonizados, se encuentran aun hoy con los grilletes de la sumisión, creando generaciones de miedo y desengaño. El mundo en que nos encontramos tú y yo.


Kim Bertran Canut

Inopia...

"Bebía para olvidar y cuando despertaba veía que lo único que olvidaba era el tiempo que había permanecido bebido..."

Kim Bertran Canut

Feria 2002...

Una familia de gitanillos, acompañados por un organillo y un acordeón, cantaban y bailaban raíces flamencas. Una cabra subida a un taburete, posaba altanera, soñando en picos rocosos. Un chimpancé vestido con chaleco, frac y sombrero de copa, aguantaba un aro por cuyo interior saltaba una perrita caniche de blanco pelaje. El mono, al término de la función, pasaba un gorro sin color, de lo viejo y las lluvias caídas. ¡Oye!, pues el monito con la gracia y el gorrito, recaudando aplausos recogía su dinerito.

Kim Bertran Canut.

Fotografías en blanco y negro de vidas sin color (Años 50’s)

Calles de brumas y hombres nítidos con bombín, alejándose del tumulto de las gentes corrientes, solitarios aquellos y escurridizos en su desesperación. Una época, que murió suicidada en el muelle de cualquier sinónimo de suburbio. Figuras escondidas en las ventanas, tras la bandera americana. Chicos del oeste encendiendo su cigarrillo, en las aceras húmedas de madrugada. Mujeres prietas abrazando bebés pálidos. Razas asomadas a los cristales del bus, observando… ¿la libertad? Vehículos con las puertas abiertas y personajes que escapan ¿hacia donde van? Sombreros y sombras, pasajes claroscuros, músicos de Soul, Blues, Jazz, Beat Generation, Kerouac y Ginsberg en la carretera. Conductores poetas en sus autos viejos, hombres orquesta y familias comiendo y mirando las apacibles aguas, la barquita anclada en la orilla de la ilusión. Monedas en la mano, limosnas, ciudades y sociedades, bares, luces, mendigos y caminantes en calles despellejadas. Y es que realmente todos r esidimos en la esquina de cualquier ciudad, en análoga carestía interior…

-Octubre 2010-

Kim Bertran Canut.

Fabricando suicidas...

A veces pienso que el arte, tal como nosotros lo entendemos, no existe… tantos millones de dólares por una firma, una canción, un deporte, crea una aureola de mítico morbo…una deformación humana que destruye lo artesanal y convierte en negocio. También hay que madurar quién es el verdadero artista: el que construye la obra, el que la promociona y vende, o el que sabe apreciar su valor más intrínseco.
A finales del siglo XX y principios del XXI han desaparecido aquellos que creían en el arte, los citados mecenas y concurre el denominado marketing… cualquier obra es considerada por el valor material que puede generar y el que se quieran gastar en promoción.
- Ahí está el gran mercado industrial, señores, Consuman-

Kim Bertran Canut.

Masticando sueños de asfalto. (Diciembre 2010)

Calle y portal, barrios de ciénagas, soledades prenden de árboles muertos, se expanden por la avenida tragaluces, en las alcantarillas, el tiempo baja los peldaños de la escalera, anestesiada de presencia…tumba futura del pasado, adoquines y oscuridad, suburbio frío, habitación gélida. Los cómicos ya no son nómadas y las carretas ya no van por los caminos, las ferias apagan luces ¡Cuán sola la vida, qué desolado el paisaje! …Nace la edad de morir, despierto en el sueño, sentado en el abismo, tengo mis fríos…y suficientes noches…
El equipaje en el bolsillo del viento…zapatos agujereados y trasnochados dan pasos agonizantes… ¿Donde estarán las palabras que usé ayer? ¿En qué memoria fracasé…?
El mendigo recoge su carrito, galletas de coco, cartones y mantas deshilachadas y busca la siguiente esquina, para su eterna lectura de poesía existencial…


Kim Bertran Canut.